Molinos y panaderías
Según cuentan los más ancianos, en Jubrique además de las fábricas de zumaque, arrope, aguardiente y de aceite, llegó a haber hasta diecisiete molinos harineros.
Movidos por la fuerza de las aguas de los numerosos ríos y arroyos que recorrían el término, hombres, bestias, rodeznos, ejes, poleas y piedras, solera y corredera, hacían, a un tiempo, el milagro de convertir el trigo en blanca harina y tosco afrecho.
La mujer se afanaba, entonces, en preparar la recentá, puñear la masa, caldear el horno y cocer el pan que tan buenos aromas desprendían.
Las panaderias conservan aún, en parte, esa antigua tradición satisfaciendo las necesidades del vecindario.
Volver atrás